Reacción o problemas. No hay más y sólo llegamos a la décima jornada.
Las dos últimas derrotas del Málaga, con mal juego, y el empate en Valladolid,
han hecho que el conjunto de Schuster comience a mirar con intranquilidad la
clasificación.
El 0-1 ante Osasuna en La Rosaleda, sobre todo tras una primera parte
deplorable, y el 2-0 frente al Real Madrid, esperado y asumido, han envuelto al
equipo en una atmósfera preocupante. Está claro que Schuster aún no ha dado con
la tecla. El sábado será su décima alineación. Si está bastante clara la
parcela defensiva, no se puede decir lo mismo de la ofensiva. O del centro del
campo para adelante para ser más exactos. A lo largo de la semana el técnico ha
incidido en los errores cometidos. Y no está precisamente contento.
Pero vamos por partes. Atrás, Willy Caballero es un muro y sólo la
cabezonería y la ceguera de Sabella, seleccionador argentino, le impiden jugar
con su país. Sin duda lo merece, y no hace falta rememorar su actuación la
pasada semana en el Bernabéu u otras anteriores. El resto de la defensa está
bastante definido. Jesús Gámez y Antunes se reparten los laterales, pero la
parte central, vital, no termina de cuajar. Sergio Sánchez lo está haciendo
bastante bien, aunque será baja ante el Celta por sanción. Su puesto lo ocupará
el joven panameño Chen, quien sólo ha jugado un encuentro, el primero en
Valencia. Menos mal que Weligton ya se ha recuperado y está disponible. En el
Bernabéu demostró que es un mariscal del área y el líder de este equipo. Sólo con su presencia el
equipo tiene otro aire.
Los problemas comienzan en la creación. La salida del balón es lenta y
poco fluida. Tissone lo intenta, pero no es su principal virtud. Y Portillo,
sin duda el más dotado, no encuentra la regularidad necesaria para ejercer de
líder. Se echa en falta a otro ‘ingeniero’. Tapados estos dos jugadores, la
posibilidad de hacer ocasiones disminuye de forma evidente. Falta claridad y se
pierde el pulso en el centro del campo. Y los rivales lo saben, sobre todo
cuando juegan en La Rosaleda. No ha que pensarlo mucho: cerrarse atrás y buscar
una contra que les permita marcar un gol. Ya conseguido, a defender y poco más.
Se echa en falta más dinamismo, movilidad y, ante todo, calidad técnica en
algunos jugadores. Eliseu está desaparecido en combate. No termina de cuajar ni
medio partido a un buen nivel. Sus carreras por la banda y su explosividad han
desaparecido. Es evidente su bajón de forma y el mal momento por el que
atraviesa.
Camacho, por su parte, ha tenido pocos minutos, pero lo ha hecho bien.
Sin embargo, es un destructor nato. Y luego están Morales, buen golpeo, pero
intermitente y con problemas físicos continuos; Anderson o Pawloswki, muy
jóvenes y tiernos para esta Liga. Les hace falta jugar más minutos para
aprender, pero la temporada avanza y tiempo es lo que empieza a faltar. El
único que ha destacado, con 19 años, es el canterazo Darder, un descubrimiento
del técnico alemán. Ha apostado por él y está deslumbrando a los aficionados.
Corre, lucha, se posiciona bien, llega a todas partes. Sin duda, el complemento
ideal de Tissone hasta el momento. No hay que olvidarse de Duda, que también
aporta, aunque sus minutos serán menos esta temporada.
La escasez de recursos técnicos en el mediocampo ha hecho, al menos
hasta ahora, que los delanteros dispongan de pocas ocasiones de gol. Santa Cruz
se encuentra en un gran estado de forma, pero si no le llegan balones es
imposible conseguir goles. Para El Hamdaoui es lo mismo. Se mueve bien, abre
huecos, baja a buscar balones, pero luego no hay quien remate. Se está
adaptando con rapidez el holandés, pero mucho tiene que cambiar su equipo para
que sus virtudes ayuden al grupo.
En definitiva, llega el Celta, también en un momento complicado y
difícil para Luis Enrique. Del resultado del partido del sábado veremos si
alguno puede salir silbando o, por el contrario, termina llorando. Sólo diez
jornadas, pero los nervios no entienden de momentos. Toca definir el rumbo.
Artículo realizado por Javier Costillas (@CosimonJav).
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